Sasto Frame

De un banco prestado a un taller con nombre

Sasto Frame empezó como un cuaderno de medidas y un banco de pino que no era mío. Lo que sigue son las decisiones que nos trajeron hasta acá, sin ordenar la historia para que quede prolija.

2016 - El primer inglete que cerró bien

Antes de tener taller propio, cortaba molduras en el fondo de una casa en San Luis y las llevaba en colectivo hasta Buenos Aires. El primer inglete que cerró a 45 grados sin masilla fue sobre cedro, con una ingletadora que compré usada y que todavía uso para perfiles chicos. Ese trabajo era para una acuarela de un coleccionista que no quería marco negro. Elegimos un perfil de paraíso de 3 cm y quedó con la veta a la vista. Ahí entendí que el oficio se sostiene en repetir el mismo corte hasta que la junta no necesite disimulo.

2018 - Aprender a decir que no

Ese año llegaron pedidos de galerías que querían veinte marcos iguales en dos semanas. Los tomamos una vez y salió mal: apuramos el secado del lustre y al mes las molduras se abrieron en las esquinas. Desde entonces trabajamos por obra y no por lote, y avisamos cuando un plazo no da. Preferimos perder un encargo antes que entregar un marco que vuelva al taller en seis meses. Esa regla nos costó clientes y nos dejó otros, más pocos y más tranquilos.

2020 - El taller se muda y se ordena

Nos instalamos en Primero de Mayo con espacio para dos mesas largas, un sector de lustre separado por una cortina y estantes donde la madera descansa antes de cortarse. Ese orden cambió el trabajo: los perfiles de pino y cedro se estabilizan mejor cuando tienen su lugar y su tiempo, y el paspartú se corta lejos del polvo. Empezamos a anotar cada obra con medidas, fecha de ingreso y tipo de madera, y ese cuaderno es hoy la base de las notas que publicamos en el blog.

2022 - Bastidores de lino y cajas de sombra

Varias obras sobre papel llegaban sin bastidor y con la tela suelta. Sumamos el armado de bastidores de lino con tensión pareja y esquinas a media madera, y después vinieron las cajas de sombra para objetos tridimensionales: piezas chicas, medallas, herramientas de familia. Cada caja exige calcular la profundidad según el objeto y elegir un vidrio que no aplaste la pieza. No es un servicio aparte, es otra forma de resolver el mismo problema: sostener algo que alguien quiere mirar de cerca.

2024 - Reparar molduras que ya existían

La restauración de marcos antiguos llegó por recomendación. Reconstruimos esquinas partidas, reponemos faltantes con madera del mismo tono y respetamos el lustre original en lugar de igualar todo a nuevo. A veces el dueño espera un marco impecable y hay que explicarle que la pátina es parte de la obra. Trabajamos con fotos antes de tocar nada y devolvemos la pieza con una nota de lo que se hizo y lo que no conviene hacer. Ese cuidado es lo que sostiene el nombre del taller.

Un taller donde cada marco se piensa antes de cortarse

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Lo que sale del taller

Cada trabajo deja una marca distinta: una junta que cerró justa, un paspartú que quedó corto por dos milímetros, un cedro que se movió después del primer invierno. Estas son piezas que pasaron por la mesa y quedaron documentadas con sus medidas y sus tropiezos.

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Ensambles Marco 40 x 50, pino

Inglete a 45 grados en pino y cedro

Tres ensambles cortados a mano y con ingletadora. El pino se abrió en la esquina superior derecha cuando la humedad del taller subió después de la lluvia. Lo corregimos con viruta y cola, pero quedó asentado como error a evitar.

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Lustre Moldura de paraíso, 3 cm

Lustre a muñeca sobre paraíso

Seis manos de goma laca con intervalos de cuatro horas. La temperatura del taller bajó a 14 grados por la tarde y la última capa tardó el doble en asentar. Quedó anotado el horario de cada pasada.

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Paspartú Obra sobre papel, 30 x 40

Corte de paspartú con bisel a 45 grados

Margen de seis centímetros, cuchilla nueva y una sola pasada. El cartón de algodón se hinchó apenas por la humedad de la semana y el bisel quedó visible contra la luz. Revisamos el corte antes de montar.

Las entradas se publican a medida que el trabajo avanza. Si querés ver el detalle de alguna pieza, la bitácora completa está en el archivo del taller.

Preguntas que llegan al taller

Antes de encargar un marco o un bastidor, casi todos preguntan lo mismo. Acá van las respuestas tal como las damos en el banco de trabajo, sin vueltas legales ni promesas de catálogo.

¿Cómo toman las medidas de una obra?
Medimos la obra montada, no el papel suelto. Si es una acuarela o un grabado, primero apoyamos sobre cartón de algodón y dejamos que se asiente un par de horas en el taller: el papel respira y cambia unas décimas con la humedad de Buenos Aires. Recién ahí cortamos el paspartú y el perfil. Para óleos y objetos tridimensionales trabajamos con la profundidad real de la pieza, no con la que figura en la ficha.
¿Qué madera conviene para cada tipo de obra?
El pino es liviano y económico, va bien para láminas y obra gráfica de formato medio. El cedro aguanta mejor los cambios de temperatura y lo usamos en piezas que van a viajar o colgar cerca de ventanales. El paraíso es más duro y veta más marcada, ideal cuando el marco tiene que sostener visualmente una obra oscura. Si la moldura es antigua, tratamos de conservar la madera original y solo reemplazamos lo que está partido.
¿Cuánto demora un marco a medida?
Un marco simple en pino o cedro, con paspartú cortado a mano, sale en unos cinco días hábiles. Los lustres a muñeca necesitan más tiempo: entre capa y capa dejamos secar según la temperatura del taller, y en invierno eso estira el proceso. Las cajas de sombra y los bastidores de lino grandes suelen llevar dos semanas. Preferimos avisar el plazo real antes de empezar que apurarlo después.
¿Reparan molduras antiguas o solo hacen obra nueva?
Las dos cosas. Muchas piezas que llegan tienen esquinas abiertas, faltantes de talla o dorado levantado. Reconstruimos el perfil con madera similar, igualamos el color con lustre y dejamos las marcas de época que no afectan la estructura. No prometemos que quede como nueva: la idea es que siga contando su historia sin perder estabilidad. Si la moldura está muy comprometida, lo decimos antes de tocar nada.
¿Trabajan con artistas y galerías fuera de la ciudad?
Sí. Coordinamos el envío embalado con esquineros y papel libre de ácido, y mandamos las medidas finales antes de despachar. Para galerías con varias obras en simultáneo armamos un plan de entregas por tandas, así no se acumula todo en la misma semana. La visita al taller siempre es la mejor opción, pero no es obligatoria.
¿Puedo ver los materiales antes de decidir?
Cuando pasás por el taller te mostramos los perfiles de pino, cedro y paraíso, los cartones de paspartú y las muestras de lustre ya secas. Ver la veta y el tono real cambia bastante la decisión, sobre todo en obras con color. Si no podés acercarte, escribinos y te contamos qué opción encaja mejor según la pieza.

Si tu duda no está acá, escribinos por contacto y la respondemos con la misma franqueza. También podés revisar cómo trabajamos en nuestra política de taller.

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