Sasto Frame

Cuaderno de taller, entrada del 14 de marzo

Corte de paspartú para obra sobre papel: márgenes y bisel

Medidas, cuchillas y el margen que sostiene la obra

Cartón de paspartú con ventana biselada sobre mesa de taller junto a cuchilla
Ventana biselada recién cortada, revisada contra la ventana del taller antes de montar.

El paspartú no es un adorno: es la distancia que separa la obra del vidrio y del marco. Si el margen queda corto, el papel respira contra el vidrio y con el tiempo aparecen marcas de condensación. Si queda demasiado ancho, la obra se pierde dentro del marco y el ojo no encuentra dónde apoyarse. En el taller trabajamos con cartón de algodón libre de ácido, porque el cartón común amarillea en pocos meses con la humedad de Buenos Aires.

La regla que usamos para calcular el margen parte del tamaño de la obra, no del marco. Para una obra de hasta 20 x 30 cm dejamos entre 4 y 5 cm por lado. Entre 30 x 40 y 50 x 70 cm, el margen sube a 6 u 8 cm. En obras grandes, de 70 x 100 cm en adelante, el margen inferior suele pedir 2 cm más que los laterales: es una corrección óptica, porque el peso visual de la imagen cae hacia abajo y el margen parejo se ve corto.

El bisel se corta a 45 grados y en una sola pasada. Si la cuchilla se detiene y vuelve a entrar, el cartón muestra un escalón en el borde blanco que no se disimula. Usamos cuchilla nueva cada dos o tres ventanas, según el espesor del cartón. Una cuchilla vencida no corta: arranca fibras y deja el bisel peludo. Antes de montar, apoyamos el paspartú contra la luz de la ventana: ahí se ve si el borde blanco es continuo o si quedó alguna rebaba.

Registramos tres obras reales esta semana. Una acuarela de 24 x 32 cm sobre papel de 300 g, con margen de 5 cm y bisel limpio en el primer intento. Una serigrafía de 50 x 70 cm que necesitó margen de 8 cm y una segunda cuchilla a mitad del corte. Y un grabado pequeño de 15 x 20 cm donde el margen de 4 cm funcionó, pero el centrado nos llevó dos pruebas: la ventana quedó 3 mm corrida hacia la izquierda en el primer intento y hubo que recortar cartón nuevo.

El error más común al centrar es medir desde el borde del cartón y no desde la obra. Conviene marcar la ventana con lápiz fino sobre el reverso y verificar las cuatro esquinas antes de cortar. La humedad también juega: el cartón de algodón absorbe ambiente y se arquea levemente. Dejamos el cartón aclimatado en el taller al menos un día antes de cortar, sobre todo en verano.

Los costos de esta tanda quedaron anotados en pesos: cartón de algodón por pliego, cuchillas por unidad y cinta de papel engomado para fijar la obra. Nada de esto reemplaza la prueba contra la luz antes de cerrar el marco.

Corte de paspartú para obra sobre papel: márgenes y bisel

Me llamo Marcos Ferreyra y llevo catorce años cortando paspartú en el taller de Primero de Mayo. Empecé montando obra gráfica para estudiantes de bellas artes y hoy trabajo casi siempre con galerías y coleccionistas que traen papel de algodón, grabados y fotografías de fibra baritada. Lo que escribo acá sale de la mesa de corte: las medidas que tomo antes de tocar el cartón, los tres intentos que tiré la semana pasada por no revisar el filo, y el margen que decidí dejar en la obra de Marta cuando el papel medía 42 por 30 y el bisel no cerraba.

El paspartú no es decoración. Es la cámara de aire que separa la obra del vidrio, la que absorbe la humedad de Buenos Aires en enero y la que aguanta cuando alguien apoya el marco contra la pared. Por eso insisto en medir dos veces, cortar en una sola pasada y revisar el bisel contra la ventana antes de montar. Si tenés una obra esperando bastidor o un marco viejo que necesita paspartú nuevo, escribime y coordinamos una visita al taller con la pieza en mano.

Datos de contacto

Atiendo con cita previa. Conviene traer la obra sin montar, el vidrio si ya lo tenés y las medidas del marco original si se trata de una reparación.

Corte de paspartú para obra sobre papel: márgenes y bisel

Cuando hablamos de paspartú en este cuaderno nos referimos al cartón de algodón que separa la obra del vidrio y define el margen visible alrededor de la imagen. No es lo mismo que el cartón de fondo de un marco económico ni que una cartulina coloreada: si el papel de la obra es de fibra libre o tiene bordes irregulares, el paspartú cumple una función de conservación, no solo estética. Las notas que siguen describen el corte de la ventana biselada, no el montaje completo del cuadro.

Hay tres aclaraciones que conviene fijar antes de medir, porque cambian el resultado del corte y suelen discutirse en el taller.

Si tu obra está esperando bastidor o paspartú y querés que revisemos medidas antes de comprar materiales, escribinos a info@sastoframe.com y coordinamos una visita al taller en Primero de Mayo, Municipio de San Luis.

Cartón de paspartú con ventana biselada sobre mesa de taller junto a cuchilla

Margen inferior más ancho

Obra de 24 x 32 cm sobre papel de algodón

Dejamos 6 cm arriba y a los lados, y 7 cm abajo. Ese centímetro extra compensa el peso visual de la firma y evita que la obra parezca caer hacia el borde del marco. La ventana se corta 2 mm más chica que la imagen para que el papel quede cubierto por el bisel.

Bisel a 45 grados en una sola pasada

Cuchilla nueva, regla recta y apoyo firme

Si la primera pasada no atraviesa el cartón, no se vuelve sobre la misma línea. Se cambia la hoja y se corta de nuevo desde el inicio. Repasar el corte abre el bisel, deja pelusa blanca y se nota apenas la obra queda colgada con luz lateral.

Revisión contra la luz antes de montar

Tres obras reales, tres revisiones

Levantamos el paspartú a contraluz de la ventana del taller. Ahí aparecen los escalones del bisel, los hilos sueltos y las esquinas donde la cuchilla se levantó. Recién después pegamos con cinta de papel engomado y montamos sobre el fondo.

Elena Ruiz

Veinte años cortando ventanas de paspartú para galerías de San Telmo y Recoleta. Trabaja con cartón de algodón libre de ácido y ajusta el margen según el gramaje del papel: una acuarela de 300 g no respira igual que una serigrafía fina. Revisa cada bisel contra la luz de la ventana antes de montar.

Tomás Iriarte

Corta perfiles de pino, cedro y paraíso en la ingletadora y corrige a formón cuando la veta se resiste. Sabe de memoria qué maderas se mueven con la humedad de Buenos Aires en enero y cuáles aguantan el invierno sin abrir la junta. Repara molduras antiguas que llegan partidas de casas de subastas.

Marta Sosa

Prepara goma laca y aceite de linaza en proporciones que anota en un cuaderno desde hace años. Controla la temperatura del taller antes de dar cada mano y deja secar sin apurar, aunque el cliente tenga apuro. Reconoce a simple vista cuándo una moldura quedó con la veta levantada.

Diego Ferrer

Arma bastidores a medida para pintura y objetos tridimensionales. Calcula la profundidad de la caja de sombra según el volumen de la pieza y el espacio que necesita para no tocar el vidrio. Trabaja con lino crudo y tensa a mano, sin grapas visibles en el canto.

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