Lo que resolvemos para quien trabaja con obra sobre papel
En el taller recibimos sobre todo grabados, dibujos y fotografías que llegan enrollados en tubos o guardados entre cartones desde hace años. La consulta casi siempre arranca igual: alguien tiene una pieza que no puede colgar porque el marco actual no la protege. A partir de ahí definimos medidas, perfil de madera y tipo de montaje antes de tocar la obra.
Marcos a medida en pino, cedro y paraíso
Cortamos el perfil según el tamaño real de la obra, no según un catálogo. El pino sirve para piezas grandes donde el peso importa; el cedro y el paraíso los reservamos para obras que van a estar a la vista en una sala con luz cambiante. Medimos el canto del papel, dejamos el juego necesario para que la obra no quede apretada y anotamos todo en la ficha del trabajo.
Paspartú cortado a mano con bisel a 45 grados
El margen del paspartú se calcula según el formato y el tipo de papel. Un grabado pequeño aguanta bien un margen generoso; una acuarela con bordes irregulares pide otra proporción. Cortamos la ventana en una sola pasada de cuchilla y revisamos el bisel contra la luz antes de montar. La humedad de Buenos Aires obliga a dejar secar el cartón de algodón al menos un día en el taller.
Bastidores de lino para obra sin marco
Para quien prefiere colgar la tela tensada, armamos bastidor con lino crudo y cuñas de madera. El tensado se hace por etapas: primero un punto medio en cada lado, después se completa el recorrido. Así el lino no se deforma y queda la posibilidad de ajustar más adelante si la tela cede con el tiempo.
Cajas de sombra para objetos tridimensionales
Medallas, piezas cerámicas y objetos pequeños necesitan profundidad y un fondo que no compita con la pieza. Armamos la caja con perfil de cedro y fondo de tela neutra, y calculamos la distancia entre objeto y vidrio para que no haya contacto. Es un trabajo que lleva más prueba y error que un marco plano, y lo advertimos antes de empezar.
Restauración de molduras antiguas
Cuando una moldura llega partida o con el lustre levantado, evaluamos primero si conviene reparar o reemplazar el tramo. Reintegramos con viruta y cola, igualamos el tono con lustre a muñeca y dejamos la marca del tiempo donde no afecta la estructura. No prometemos que quede como nueva: queda estable y coherente con el resto.