Sasto Frame
Mano aplicando lustre con muñeca de tela sobre moldura de madera oscura

Lustre a muñeca: capas, tiempos y el error de apurar el secado

Bitácora de acabado sobre molduras de paraíso · Taller Sasto Frame, Buenos Aires

El paraíso es una madera agradecida para el lustre, pero no perdona las prisas. Estas molduras salieron de un pedido de tres marcos medianos para una galería de San Telmo, con perfil de 4 cm de ancho y una veta que ya venía cerrada de fábrica. Antes de tocar la muñeca, lijamos con grano 320 y levantamos la pelusa con un paño apenas húmedo. Si esa pelusa no se levanta primero, aparece después, debajo de la segunda capa, y ya no hay forma de disimularla.

La mezcla que usamos fue dos partes de goma laca diluida en alcohol por una de aceite de linaza crudo, medida con probeta y no a ojo. La muñeca es un retazo de sábana de algodón doblado cuatro veces, sin costuras hacia adentro. Se carga poco: si la tela gotea, ya está de más. La primera mano se da en círculos amplios, sin apretar, y se deja reposar cuarenta minutos con el taller entre 18 y 22 grados. Con el termómetro bajo los 15 grados, el secado se estira casi al doble y la veta queda manchada.

Entre manos pasamos lana de acero 000 en el sentido de la fibra, siempre con la moldura apoyada sobre caballetes forrados. La segunda capa va más cargada y la tercera apenas cubre. Si alguien apura el secado con pistola de calor o dejando las piezas al sol de la ventana, la goma laca se cierra por arriba y queda húmeda por dentro: al día siguiente la veta se ve opaca y con un velo lechoso que no sale con nada. Ese error lo cometimos una vez y hubo que decapar con alcohol puro y empezar de nuevo.

Los insumos de esta tanda: medio litro de goma laca en escamas, un cuarto de litro de aceite de linaza y dos pliegos de lana de acero. Los precios en pesos los anotamos en el cuaderno del taller, porque suben cada mes y no tiene sentido fijarlos acá. Lo que sí queda asentado es el ritmo: tres manos, dos días de trabajo real, y ninguna receta universal. Cada tabla de paraíso responde distinto según de dónde vino.

Seguí leyendo la nota sobre ensambles a inglete en pino y cedro, o mirá el resto de la bitácora de taller.

Mano aplicando lustre con muñeca de tela sobre moldura de madera oscura

Lustre a muñeca: capas, tiempos y el error de apurar el secado

Tomás Iriarte

Llevo catorce años trabajando molduras y bastidores para artistas, galerías y coleccionistas de Buenos Aires. Empecé lijando a mano en un galpón de Villa Crespo y hoy armo cada marco en el taller de Primero de Mayo, donde también dicto dos clínicas al año sobre ensambles y acabados.

Esta entrada sobre lustre a muñeca salió de una tanda de molduras de paraíso que terminé en marzo. Anoté capas, intervalos y temperatura del taller porque el error de apurar el secado es el que más repito cuando la agenda se llena. Si tenés una obra esperando bastidor o querés coordinar una visita para ver el proceso en persona, escribime.

Lustre a muñeca: capas, tiempos y el error de apurar el secado

Estas notas salen del banco de trabajo, no de un catálogo. Antes de que alguien tome una cifra o un tiempo como regla fija, conviene aclarar cómo se registró cada cosa y qué queda fuera del alcance de estas entradas.

Tiempos de secado

Los intervalos entre manos que anotamos corresponden al taller de Primero de Mayo, con temperatura entre 18 y 24 grados y humedad variable según el día. En un ambiente más frío el secado se estira; en verano con viento se acorta. El número que ves es una referencia de ese día, no una promesa para tu espacio.

Maderas y proveedores

Hablamos de pino, cedro y paraíso comprados en aserraderos y corralones de Buenos Aires. Dos tablas del mismo nombre pueden venir de lotes distintos y responder distinto al lustre o al corte. Cuando la veta se comporta raro, lo decimos: no todo se explica por la técnica.

Costos en pesos

Los importes de insumos son los que pagamos al momento de escribir la entrada. No los actualizamos cada semana ni los usamos como presupuesto. Si necesitás un número vigente para tu obra, escribinos y lo revisamos juntos según el perfil y el tamaño.

Qué no cubrimos

Estas bitácoras no reemplazan una visita al taller ni el criterio sobre una obra puntual. No damos recetas universales de acabado, no garantizamos resultados a distancia y no respondemos consultas de enmarcado por mensaje como si fuera un diagnóstico cerrado.

Si tu duda es sobre una moldura o un bastidor concreto, lo más útil es ver la pieza. Escribinos a info@sastoframe.com o llamanos al +54 9 11 6566 0151 y coordinamos.

Lustre a muñeca: capas, tiempos y el error de apurar el secado

Bitácora de acabado sobre molduras de paraíso. Anotamos la secuencia completa, los intervalos entre manos y lo que pasa en la veta cuando el taller está demasiado caliente y uno quiere terminar el mismo día.

Mano aplicando lustre con muñeca de tela sobre moldura de madera oscura
Moldura de paraíso en la tercera mano. La muñeca gira en círculos cortos, sin presionar, y la goma laca se reparte pareja antes de que empiece a tirar.

El paraíso es una madera noble pero cerrada: absorbe despacio y devuelve el brillo de a poco. Antes de lustrar lijamos hasta grano 400, levantamos la pelusa con un paño apenas húmedo y esperamos que la superficie vuelva a estar seca al tacto. Si el taller está por encima de 26 grados, la goma laca diluida en alcohol empieza a cuajar en el aire y la muñeca arrastra en lugar de asentar. En esa franja conviene trabajar con ventanas entreabiertas y tandas más cortas.

La mezcla que usamos en este lote fue de cuatro partes de goma laca por una de aceite de linaza, siempre aplicada con muñeca de tela de algodón doblada en cuatro. La primera mano se da fina, casi sin carga, para sellar la veta. La segunda y la tercera llevan un poco más de cuerpo. Entre mano y mano dejamos pasar entre cuarenta minutos y una hora, y no menos: cuando apuramos el secado, al día siguiente la veta aparece lavada, con manchas opacas donde el solvente quedó atrapado debajo.

El error más repetido en el taller es querer cerrar el trabajo en una sola jornada. La moldura parece seca a los veinte minutos, pero el brillo real recién se asienta después de varias horas. Los insumos de este lote (goma laca en escamas, alcohol de 96 y aceite de linaza) se compraron en una casa de pinturas del barrio y quedaron anotados en pesos en el cuaderno, junto al número de mano y la hora exacta de cada pasada.

Marta Quiroga

Lleva diecinueve años trabajando goma laca sobre paraíso, cedro y nogal. Es quien define la proporción de aceite de linaza según la estación y la que detecta a simple vista si una mano se aplicó con el taller a más de 26 grados. Revisa cada moldura al día siguiente, contra la luz de la ventana sur, antes de dar el visto bueno.

Ignacio Ferreyra

Se encarga del lijado progresivo hasta grano 400 y de levantar la pelusa con agua antes de la primera capa. Anota en el cuaderno la humedad relativa del día y compara con el comportamiento de la veta dos jornadas después. Cuando una moldura muestra rechazo al lustre, casi siempre viene de su registro.

Lucía Benítez

Mantiene la planilla donde quedan asentados los intervalos reales entre manos, no los que recomienda el envase. Ajusta el horario de trabajo según la temperatura del taller y avisa cuándo conviene frenar antes de arruinar una capa. Su criterio salvó más molduras que cualquier receta fija.

Tomás Aguirre

Recibe piezas con pérdida de lustre, manchas de humedad o capas superpuestas de barnices viejos. Decide qué se retira y qué se conserva, porque en marcos con valor histórico la pátina es parte de la obra. Trabaja junto al equipo de acabado cuando la reparación exige reintegrar color sobre paraíso.

Las decisiones de este equipo se documentan entrada por entrada. Si tenés una moldura esperando criterio, escribinos a info@sastoframe.com y coordinamos una visita al taller en Primero de Mayo, San Luis.

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